se suele pensar que la madurez se alcanza cuando se dejan los pueriles idealismos y ensoñaciones de la infancia y se olvidan, para empezar a pensar en cosas serias y sensatas.
pero, ¿y si nunca se ha tenido infancia, sueños, creencias pueriles?
supongo que en ese caso nos encontramos con toda esa masa de humanos tristes y odiantes, que odian todo aquello que no han tenido, todo aquello que lo demás disfrutan, todos aquellos sueños que los demás han tenido y ellos no.
¿han sido más felices sin saber lo que es ver todo un universo que se encuentra a un par de parpadeos de distancia? mirar a su alrededor sin llegar a sospechar que hay mucho más de lo que se puede ver a simple vista, porque ninguno de ellos tiene capacidad o inteligencia para ver más allá de sus propias narices.
y es ese odio por todo aquello que los demás tienen y ellos jamás lograrán tener, el que se ha apoderado de nuestras instituciones gracias al voto sin imaginación y cargado de odio de todas esas masas descerebradas, desencantadas y que sólo pueden odiar porque se sienten y se saben incapaces de imaginar y, sobre todo, respetar a los demás por lo que son, por lo que dicen y por lo que imaginan.
así empieza el cambio, cercenando la imaginación y ahogando la de los demás, para que así no se note tanto sus carencias y sus odios, y tengamos, cada vez más, ese mundo gris y desencantado en el que nadie destaca y todos son igual de grises, descerebrados y estupidizados.
bendito progreso que destruye todo aquello que verdaderamente lleva al progreso.
panda de... ¡¡¡humanos!!!