miércoles, 6 de noviembre de 2019

(in)competencias

cuesta darse cuenta que, por mucho que lo deseemos, nuestros deseos apenas duran lo que tardamos en desear otra cosa. nos levantamos y sentimos un fuerte deseo por comernos el mundo pero, para cuando empieza a caer la tarde ya sentimos un cierto empacho de éste y, para cuando la oscuridad nos envuelve en un cálido (o helado, depende del día y del sitio) abrazo, quizás hasta nos de nauseas.

por ello, nos sorprende, y a veces hasta avergüenza, ver qué era aquello que nos motivaba en el pasado, cosas que, en muchas ocasiones hemos olvidado, enterrado en nuestra memoria, por miles de razones, la mayoría olvidadas también.

pero aún así, hay cosas que vuelven cíclicamente a apasionarnos o, al menos, a copar nuestra atención, aunque sea por un breve momento.

y esa es la razón de que vuelva aquí. el aburrimiento, seguro, y cierto morboso interés por hurgar en una herida siempre abierta que es querer ver mis palabras escritas, aunque no tengan nada que ver con un pensamiento racional.

en fin, volvamos, una vez más, a reiniciar el pensamiento.