finalmente habíamos finalizado, paso imprescindible para poder dar paso a un nuevo comienzo. pero el proceso había sido tan dilatado, tantas veces postpuesto y retrasado, que parecía mentira que finalmente se hubiese producido. la tábula rasa estaba ahí, sin nada a la vista mirases donde mirases, a la espera de que algo surgiese, a la espera de empezarlo todo y ponerlo todo en marcha.
nada era aún más que una remota posibilidad, o una ignota. tanto tiempo esperando y ahora todo por venir pero nada por estar.
las tradiciones ya no existían, estaban por crear nuevas pero, ¿realmente serían tradiciones si nunca antes habían sido?
ese es el problema de los inicios, que nada ha sido antes hasta que empieza a ser, pero hasta que no ha sido, no se sabe lo que es o lo que no, ni siquiera los que "puede" ser.
no quisimos pararnos a pensar en el trabajo que habría de ser ponerlo todo en marcha de nuevo, desde cero. pero ahí estábamos, sin nada detrás nuestro y todo esperando en algún momento de un futuro incierto y con todas las posibilidades presentes por venir, sin ningún camino ya cerrado por las decisiones tomadas pues todas estaban aún por tomar.
volvía a ser el mismo inicio esperado durante tanto tiempo tantas veces por tanto tiempo. volvíamos a empezar otra vez para deshacernos del anterior inicio frustrado que no habia llevado a ningún sitio, lastrado por el anterior que, a su vez, había sido abortado por el anterior, y así en una sucesión cuasi infinita de frustración en bucle.
claro que nunca había sido un bucle, pues nunca hubo ascenso ni cambio, sino una sucesión inevitable de los mismos pasos y decisiones.
pero tal vez podía haber una esperanza en este nuevo momento de iluminación, una nueva ilusión.
aún queda un instante antes del primer cambio, del primer instante que de comienzo a todo, de nuevo, por primera vez.