Cuando aún estoy recomponiéndome de los rituales, antiguos y nuevos, a los que se entregan con descerebrada intensidad las masas ansiosas por integrarse y desprenderse de su individualidad, cada vez con mayor virulencia y despreocupación, apenas me siento con fuerzas para informarme de las consecuencias de esas acciones.
Cada vez me sorprende más, aunque lleve tantos ciclos ya observándolo, ese contínuo reclamo por la tan cacareada "individualidad" de los seres humanos, que contradicen constántemente con esa ansiedad por encontrar y sumergirse en algún grupo con el que sentirse "identificados", "integrados" en ellos, realmente en los que poder dejar de hacer elecciones propias y dejar que el grupo las haga por ellas.
En el principio podía pensar, cada vez que veía, escuchaba, encontraba algo, que mi sentimiento, mi sensación, mi percepción de ella era única y propia mía, sin que me influenciase la opinión o los comentarios de nadie más. Apenas había nadie más alrededor que pudiera crearme esa duda puramente existencial de mi individualidad, de pensamiento, de sentimiento, de ser.
Ahora parece casi imposible dar un paso o llegar a un sitio y esperar que no haya alguien ya allí y, lo peor, dando su opinión a gritos mientras esperan agresivamente tu asentimiento y total adhesión a ella. Y así, cuando una opinión empieza a surgir en mi interior, ya no me dejo abstraer por ella y le dedico un tiempo que nunca había dado a dilucidar si es mía o promovida por algo que se encuentra fuera de mí.
En fin, continuamos en este ciclo infinito en el que discurre la existencia, que nunca es igual pues la circularidad es fruto puramente de la perspectiva y nunca volvermos a hoyar nuevamente los pasos que ya hemos dados, pese a quien pese, que cree y quiere hacer creer que siempre repetimos, una y otra vez el mismo ciclo.
Ciertamente, esta humanidad parece tener una necesidad enfermiza por repetir una y otra vez las mismas cosas, por lo que ritualiza todo lo que hace, para poder sentirse en lugar conocido. Cuanto mayor es su número, más parece incomodar al grupo mayor la existencia de elementos díslocos que buscas su individualidad más allá de las ritualizaciones y los caminos ya hoyados millones de veces.
Retomamos nuevamente el ciclo, en un punto diferente, aunque sólo para aquellos que lo quieren ver más allá de las corrientes principales que arrastran al grupo, y veremos si esta vez podremos llegar un poco más lejos esta vez. Desde luego lo intentaremos nuevamente con todas nuestras fuerzas.