Y en este día, arbitrario por demás, comenzamos un nuevo ciclo, ebrios aún por las celebraciones del ciclo que acaba de finalizar, esperando que todo aquello que nos incomodaba acabase con él y se inicie un nuevo y esperanzante ciclo.
Así que pues, literalmente, el mundo se acabó ayer y hoy, por consiguiente, comenzamos con un nuevo mundo que esperamos sea una tabula rasa sobre la que construir este nuevo ciclo recién iniciado.
Lamentablemente este principio no se realiza nunca desde cero y, la mayoría, lo hacen sobre las bases instituidas y constituidas en todos los ciclos anteriores que decían cerrados y nunca lo estaban completamente.
En mi caso lo iniciaré con música, como ya me es tradicional. Al fin y al cabo, para iniciar una tradición sólo hace falta repetir un hecho el número suficiente de veces en las condiciones repetitivas adecuadas. En cualquier caso, empezar elevando el espíritu al compás de la música que parece una maravillosa tradición.
El mundo se acabó ayer... ¡bienvenidos a este excitante y nuevo mundo!
Así que pues, literalmente, el mundo se acabó ayer y hoy, por consiguiente, comenzamos con un nuevo mundo que esperamos sea una tabula rasa sobre la que construir este nuevo ciclo recién iniciado.
Lamentablemente este principio no se realiza nunca desde cero y, la mayoría, lo hacen sobre las bases instituidas y constituidas en todos los ciclos anteriores que decían cerrados y nunca lo estaban completamente.
En mi caso lo iniciaré con música, como ya me es tradicional. Al fin y al cabo, para iniciar una tradición sólo hace falta repetir un hecho el número suficiente de veces en las condiciones repetitivas adecuadas. En cualquier caso, empezar elevando el espíritu al compás de la música que parece una maravillosa tradición.
El mundo se acabó ayer... ¡bienvenidos a este excitante y nuevo mundo!