Cerramos, pues, un ciclo más, que arbitrariamente se ha puesto en.estas fechas y, arbitrariamente, se mantiene en ellas por tradición.
Como forma de registrar de forma lineal y consecuencial una serie de hechos, no dudo que pueda tener su sentido puesto que, de alguna manera, se ha establecido y se han convencido que, esa magnitud consecuencial de medir hechos y fenómenos, sólo puede desarrollarse de una determinada forma y manera, aunque ya hay algunos que, para determinadad circunstancias, consideran que podría tener alteraciones.
Lo más divertido es cuando te cuentan que algo "no existe' matemáticamente.
La estudiada limitación de los sentidos con los que el ser humano se pone en contacto con su entorno han marcado unívocamente la forma en la que entienden y experimentan este entorno, considerando que "no existe" o "es imposible" todo aquello que escape de su experiencia.
Así, cuando alguien tiene una forma diferente de experimentar su entorno y es capaz de contarlo y darlo a entender, lo más normal es que sea estigmatizado. Por supuesto, todos aquellos que ni tan siquiera son capaces de hacerse entender, son apartados automáticamente.
Esto, en términos reproductivos y evolutivos que es donde realmente nos interesa evaluar a una especie, es muy desventajoso para la especie humana. Esta especie ha centrado su recorrido en una supuesta capacidad para compartir información que, realmente, se centra en confirmar información. Se comparte un dato y se establece un rango de normalidad entre aquellos que compartan o corroboren ese dato, desechando a todos los que difieran de él.
Es como si, por alguna (siniestra) razón, a la humana, como especie, se la quisiera mantener dentro de unos estrictos parámetros que, para cualquier otra especie, en el mismo número de generaciones y presión poblacional, ya habría dado pie a un salto cualitativo y, sí, cuantitativo de esa estimación relacional con el medio.
Lo que en otros organismos encontramos como un "control de fallos" para evitar organismos no viables, en la especie humana se ha convertido en algo cultural que evita cualquier variación respecto a una medida establecida en un momento por una necesidad ya olvidada.