martes, 2 de diciembre de 2014

¡Reto aceptado!

Como siempre me repito, "el camino a la perfección, pasa por la práctica".

Lamentablemente,  pensarlo, incluso repetirlo, es una cosa, pero llevarlo a la práctica es otra muy distinta. El simple hecho de ponerte delante de la nada blanca que supone un folio, una pantalla, pese a las miles de ideas que creías tener, es algo completamente... ¿aterrador? Sí, quizás, pero mucho más, paralizante. ¡Por completo!

Durante todo el tiempo, las ideas van rondando por el laberinto de tus circunvoluciones cerebrales, agolpándose, creciendo, luchando por expresarse, haciéndote pensar que son grandes, necesarias, imperiosas. Pero, en cuanto te sientas para ponerlas en claro, parecen esconderse, desaparecer como la neblina ante el sol de la mañana. Y no, no tiene nada que ver con el color del papel, de la tinta, del dispositivo que utilices para plasmarlas. No están y sólo quedas tú frente a la infinita nada.

Quizás todo sea perseverar hasta que alguna de esas ideas se decida a salir de la cabeza y, a través de los dedos, plasmarse en ese espacio vacío para, una vez ante tus ojos, poder moldearla y hacerla crecer hasta que, finalmente, esté lista para presentarse a los ojos de otras personas y, valorada por ellas, contribuya a cambiarles la vida.

Así que, cuando vi esto, supe que era el momento de tomar una resolución.

Por esa razón, me he propuesto aceptar el reto y empezar a plasmar esas ideas que me pululaban pero, como me temía, efectivamente, se han evaporado al instante, con lo que, esta primera hora, me temo que, en su mayor parte, se ha pasado en una hipnotizante contemplación de ese espacio en blanco en el que deberían desfilar las letras, convertidas en palabras, transformadas en frases, preferentemente en frases con sentido, conteniendo una historia, un algo que transmita eso que ronda por mi mente.

Sin embargo, ahí se siguen escondiendo y, aunque no aparezcan en este momento, las intuyo ahí detrás, agazapadas, tentándome con su presencia. Mi yo de hace unos minutos, se hubiese rendido al cabo de todo este tiempo, como tantas otras veces. Pero algo ha cambiado y va a seguir cambiando, por lo que ya podéis esconderos y huir, porque esta vez estoy decidido a cazaros y daros la vida que tanto buscáis y teméis.

El reto está aceptado... ¡comienza la aventura!