jueves, 11 de febrero de 2016

cierras lo ojos y piensas, "¿qué es lo que quiero decir ahora?", aterrorizada seguramente por la página en blanco, después de haber desperdiciado cientos de buenas ideas mientras esperabas a lo largo del día.

siempre había querido escribir. de hecho, inventarme historias era algo natural en mí desde siempre. y, al principio, había parecido sencillo. me sentaba delante del papel, cogía un bolígrafo, y empezaba a deslizarlo por su superficie, surgiendo las palabras en un borbotón.

¿cuándo se cerró ese manantial?

seguramente nunca, porque cada vez que camino por la calle, por el campo, que espero en una cola, que mis ojos se deslizan por algo que me ha llamado la atención, hay una historia que se va desgranando en mi cabeza, ¡miles de historias!

lamentablemente, por mucho que me lo repita, casi nunca apunto nada, esperando que, cuando me ponga delante del papel en blanco, la misma magia surja de nuevo en forma y momento.

pero no, ni apuntar ni recordar. y la frustración por no haberlo apuntado en su momento, ni recordarlo después, es lo que bloquea al manantial y parece que se ha agotado.

además, la voracidad lectora te lleva a encontrar plasmado en muchas páginas historias, conceptos, situaciones, personajes que habías imaginado en algún momento... eso te lleva a plantearte si, realmente, queda algo que contar, algo nuevo, algo verdaderamente nuevo y sorprendente, que nunca antes te hayan contado.

porque, de sucesivas lecturas, te das cuenta que hay cosas que te suenan conocidas, hasta que comprendes que eso ya lo habías leído antes, en otra parte...

pero, quizás, sea eso, saber contar las cosas de nuevo, de forma diferente, adaptándolas de forma que puedan parecer nuevas a otros, ya que a ti, después de la millonésima relectura de corrección, nunca te lo habrán de volver a parecer.

sí, sinceramente, ¿para qué escribir algo que parece que ya han escrito otros?

la respuesta obvia, tiene que ser "para que alguien te lo lea a ti y no a otro".

escribamos, pues.





y sí, si parece que ya has leído esto, no es porque lo haya copiado y pegado de algún escrito previo, propio o ajeno, sino porque es un tema recurrente a mi página en blanco. mi originalidad puede ser ilimitada, pero no a la hora de darle vueltas a mis manías, está claro...