miércoles, 10 de junio de 2015

ains...

cuando la transpiración se hace presente durante tanto tiempo seguido, esperas que la inspiración llegue por sí misma, pero lo cierto es que lo que llega con las inspiración es un cierto olorcillo producido por la transpiración.

en fin, que seguiremos transpirando a ver si terminamos por inspirarnos.

nos quedamos contemplando la llama en busca de la iluminación y terminamos comprendiendo por qué las polillas se lanzan sobre ella, cegadas por la luz...

en su brillo vemos sombras de cosas imposibles, que no pueden ser, que no podrían ser, que no deberían ser, pero que quizás no deberíamos dejar que dejasen de ser. (y ahora dilo tres veces seguidas, como un trabalenguas). tratamos de ver imágenes del futuro, aunque la mayoría de las veces son sombras de humo. y sin embargo, están ahí, para aquellos que saben verlas, como los anillos de benceno que soñó kekulé frente a las llamas...

miremos las llamas, mientras se apagan las del exterior, dejando que la transpiración macere la inspiración.

el invierno se acerca, dicen, con razón, pero no por temperatura. eso sí, en cuanto las nieves se adueñen del mundo, me voy a reír de las caras que van a poner.