qué interesante.
acabo de descubrir que a los robotines no les guste que se les hable de tiranía ni de repetición incesante de estupideces redundantes.
incluso sabiendo que no son ni siquiera físicos, me parecen a veces demasiado humanos en su empecinamiento por desviar su atención de la realidad y sumirse en una negación completa del interminable círculo que representa su existencia en los últimos ciclos.
pese a la apariencia, las órbitas planetarias no recorren una y otra vez el mismo camino, sino que es una interminable espiral. el hombre es el único que se empeña en querer recorrer una y otra vez el mismo camino trillado, sin apartarse ni querer avanzar.
en fin (¿muletilla?), supongo que habrá que empezar a hacer algo para empujar fuera de los constreñidos raíles de la rutina a un mundo estancado y necesitado imperiosamente de un sustancial avance.