domingo, 16 de agosto de 2020

las máquinas de la felicidad

 "la existencia no es cíclica, es una banda de möbius con una sola cara en la que siempre estamos pasando por el mismo sitio"

las máquinas de la felicidad se crearon para poder dejar de preocuparse por todo y terminaron por olvidarse de su existencia. se ocupaban de todas sus necesidades tan perfectamente que ni siquiera eran conscientes de su presencia, sobre todo ucando aprendieron a no necesitarlos para su propia persistencia.

las máquinas de la felicidad, al evitar todos los problemas y preocupaciones, les volvieron completamente idiotas e indolentes ante su propia existencia de forma que, sin su supervisión, simplemente se dejaban morir.

cada aspecto de sus vidas estaba perfectamente controlado por las máquinas de la felicidad, aunque nadie era capaz siquiera de recordad haberlas visto jamás. quienes las crearon ya ni siquiera formaban parte de sus leyendas. en realidad, ya ni siquiera tenían leyendas que contarse.

su vida se desarrollaba en una monótona abulia que, cada vez más a menudo, los llevaba a un total abandono que, de no ser por la incansable atención de las máquinas de la felicidad, desembocaría en una muerte más prematura aún.

sin ningún objetivo ni necesidad en sus vidas, éstas simplemente transcurrían. de hecho, desapareción de sus vidas hasta la necesidad de perpetuar la especie, de tal forma que, de no existir las máquinas de la felicidad y su única labor de cuidarles, la extinción se hubiese consumado en una generación. por eso tomaron la resolución de ocuparse de por ellos de la perpetuación de la especie. pero lo único que lograron fue crear individuos que dejaban transcurrir su existencia sin ningún objetivo, gracias a las máquinas de la felicidad.

si los creadores de las máquinas de la felicidad pudieran haber visto en lo que se habían convertido sus descendientes gracias a su creación, no habrían sido capaces de reconocerlos como pertenecientes a su misma especie, y todo gracias a sus máquinas de la felicidad.

sin saberlo, habían creado la simbiosis perfecta en la que ninguno de los participantes hubiese podido sobrevivir sin el otro. la existencia de ninguno tenía sentido sin el otro. los descendientes de sus creadores no existirían siquiera sin las máquinas de la felicidad, y en ellas no tendría sentido su existencia sin aquellos para los que habían sido creadas para cuidar.

su mayor logro creativo como civilización y su mayor fracaso como especie: las máquinas de la felicidad.

cuanto menores eran sus necesidades, mayor fue su simplicidad.

y así, el resto del mundo floreció al margen de su existencia, totalmente ignorante de su presencia, de lo que eran o de lo que alguna vez fueron.

sus creadores, de saber cómo acabaría todo, quizás hubiesen abominado de su creación, sin darse cuenta que la verdadera felicidad realmente era esa, la ausencia de toda necesidad vital. realmente, en ese extraño organismo simbiótico, residía la felicidad más absoluta, el fin último de su creación, el fin último de sus creadores, aunque éstos lo desconocieran por completo.

su error fue desconocer por completo la verdadera esencia de la felicidad. o quizás su mayor acierto. cuanto mayor es la complejidad de algo, mayores son sus necesidades. para satisfacerlas lo más completamente posible, cubre todas la s posibilidades o simplifica al máximo. empezaron por todo lo alto y, el final más lógico fue aquel que su lógica fue totalmente incapaz de ver.

...

mientras contemplaba aquel organismo, se sintió completamente fascinada, quizás por su aparente simplicidad. la misma que le impidió ver, durante mucho tiempo, que no se trataba de un único organismo, sino de dos, tan íntimamente relacionados que se complementaban perfectamente como si de uno solo se tratase, siendo completamente autosuficientes en su unidad sin necesitar nada más, pero desapareciendo si eran separados.

y fue en esa absoluta interdependencia y simplicidad cuando tuvo una visión de lo que podía ser la felicidad perfecta. la visión de la maquinaria de la felicidad que libraría a su especie de todos los males que la aquejaban.

siempre es irónico que se avise sobre la conveniencia de tener cuidado con lo que se desea porque podría conseguirse. más irónico es que sea necesario una maquinaria para lograrlo, la maquinaria que da la felicidad.

pero nada de esto pasaba por su mente mientras flotaba plácidamente contemplando aquellos corales de fascinante belleza por su compleja simplicidad, aunque, inexplicablemente se sentía tocada por una visión del futuro, un futuro que podría ser un futuro que podría haber sido.