Llevo días con un prurito que me quiero rascar y no puedo porque está enmedio del cerebro. Es enervante no poder hacerlo y al mismo tiempo imaginarte abriéndote la cabeza y hurgando entre los pliegues del cerebro hasta enontrarlo y rascarlo hasta acabar con él.
Pero, literalmente, todo eso está en tu cabeza. Otra cosa es cómo lo saques de ella.