sí, diréis, robotines míos, parece un día raro para empezar algo, pero ha coincidido así.
hoy es un bonito día para empezar algo porque se suma un cierre de ciclo con un comienzo de otro y queda bonito para poner la rayita en el agua.
intento planteármelo como algo ilusionante, pese a las noticias que empiezan a difundirse de diversos acontecimientos que se desarrollan en ese gran experimento iniciado hace algún tiempo.
me hace gracia pensar que, pese a un extendido dicho (que hemos fomentado) que dice más o menos "los experimentos siempre con gaseosa", hay quienes se empeñan en no hacer caso y lanzarse a la piscina de cabeza, sin agua y sin casco... y, por si acaso, la rellenan de cocodrilos hambrientos.
lo sé, hasta vosotros, robotines míos, sabéis que el ser humano no es el más racional de los animales que dejamos en el jardín del edén, pero sí el más peligroso para todos ellos. por eso, cuando finalmente tenga el efecto sobre sí mismo que llevamos esperando desde hace tiempo, no sonreiremos, como ciertos fatuos infantiles ante hechos que saben no son mejores que una pataleta de una rabieta infantil.
esperamos crear escenarios simplificados con ratones y estos muestran ser mucho más complejos y sofisticados que aquellos que se pretende ejemplificar. y de su contemplación, nos damos cuenta que, efectivamente, no vamos a sacar más de aquellos que aquello que ya se había postulado inicialmente. aún así, pretendemos llegar a culminar el experimento porque ha de llevarse a las últimas consecuencias y no consideramos que se ponga en peligro nada importante ni irreemplazable, aunque seguimos observando cuidadosamente la aparición de esos indicios que nos permitan un atisbo de cambio.
en el estudio de extensión epidemiológico, a veces sorprende que las más virulentas tengan una expansión aparentemente lenta en sus fases iniciales, cuando lo que realmente es importante es un índice de letalidad, absoluta y completa, dejando un panorama devastado a su paso, sin posibilidad alguna de recuperación, y afectando a la totalidad del grupo de impacto.
en fin, que empieza una nueva etapa y los vientos han cambiado. intuimos un cambio y estamos esperanzados con él.