miércoles, 13 de mayo de 2015

la constancia

La constancia era una chica flacucha que nunca pareció tener una salud envidiable. En los años en los que me rondó, su presencia apenas se hizo notar y era más una especie de presencia fantasmal que más que notarse, se intuía.

Hubo épocas en las que la buscaba a propósito pero, como si lo intuyera, parecía desaparecer en esos momentos, para presentarse, como el fantasma del futuro, justo en aquellos momentos en los que ni la buscaba ni la quería.

Pero allí rondaba siempre, apenas entrevista por el rabillo del ojo, apenas sentida en su presencia.

Y estos días en los que esperaba que se notase su presencia y su perseverancia entre los robots, me ha demostrado que ni para eso es constante mi apenas añorada constancia, echándome nuevamente en manos de su jactanciosa prima, inconstancia.